Este protocolo tiene como objetivo estabilizar la conducta de tu perro trabajando directamente sobre su equilibrio emocional y biológico. Para corregir comportamientos inadecuados y reducir la ansiedad, debemos aplicar estas pautas de gestión desde hoy mismo: Gestión de la comida La comida es el recurso de supervivencia más importante. En la naturaleza, el acceso al alimento lo gestiona el referente del grupo para dar orden y seguridad. Si tu perro tiene el plato siempre lleno, siente que él controla el recurso, lo que genera una carga de estrés innecesaria y hace que tu guía pierda valor. Para corregir esto, debes empezar a servir la ración solo cuando el perro esté calmado , sin saltos ni ladridos. Si al poner el plato el perro se abalanza, vuelve a subirlo y repite hasta que se mantenga tranquilo. Una vez en el suelo, dale 15 minutos para comer; si se distrae o se aleja, retira el plato de inmediato y no se lo vuelvas a poner hasta su siguiente turno. Esto enseña que tú administras...
A menudo pensamos que el paseo comienza en el momento en que cruzamos el umbral de la puerta, pero la realidad biológica nos dice algo muy distinto. La correa no es solo un hilo de comunicación física; es un conductor de estados químicos. El protagonista invisible de esta historia es el cortisol, la hormona del estrés que, aunque es vital para la supervivencia, se convierte en el mayor enemigo del aprendizaje cuando se desborda. Cuando un perro sale a la calle con niveles elevados de esta hormona, su cerebro entra en un estado de túnel donde la prioridad absoluta es la autoprotección. Es en ese preciso momento cuando la capacidad de procesar información se rompe. Imagina por un segundo el cerebro dividido en dos mandos: uno es el centro racional, capaz de tomar decisiones y atender a indicaciones, y el otro es el sistema de emergencia, gobernado por la amígdala. El cortisol es el combustible que activa este segundo mando. Cuando los niveles son altos, el flujo sanguíneo se desvía de la...