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Sistema de Búsqueda vs. Sistema de Miedo: Por qué el olfato es la clave de la calma

Como profesional, siempre insisto en que el paseo no es para acumular kilómetros, es para que el cerebro trabaje. Pero hay un error común: no todo olfateo es salud. Para equilibrar a un perro, necesitamos activar su Sistema de Búsqueda (curiosidad relajada) y apagar su Sistema de Miedo. Según la neurociencia de Jaak Panksepp, estos dos sistemas son antagónicos: si uno se activa, el otro se bloquea.



Olfateo de Calidad vs. Conducta de Desplazamiento

Es fundamental que aprendas a distinguir qué está haciendo tu perro. Existe un olfateo de calidad, donde el perro se detiene, su ritmo cardíaco baja y procesa información. Por otro lado, está el "olfateo ansioso" o conducta de desplazamiento: ese perro que va dando tirones, pega la nariz un segundo en un sitio y salta frenéticamente al siguiente.

En este segundo caso, el perro no está explorando; está intentando gestionar un exceso de cortisol. Es un mecanismo de defensa ante el estrés del entorno. Como explica la Dra. Alexandra Horowitz, el perro necesita tiempo para "leer" el rastro. Si el perro pasa de un olor a otro compulsivamente, no está leyendo nada, solo está reforzando su estado de hipervigilancia.



La Tarea: Fomentar el Olfateo Cognitivo

Para recuperar la homeostasis de tu perro hoy mismo, vamos a transformar el paseo en una sesión de análisis:

  • Qué debes hacer: Busca una zona con estímulos naturales. Si tu perro empieza a dar jalones de un lado a otro para oler, detente. Eres un ancla. No permitas que el tirón sea la forma de llegar al olor.

  • El ejercicio: Solo cuando la correa esté floja, permítele acercarse. Si notas que está "picoteando" olores de forma frenética, bloquéalo suavemente y espera a que respire. Queremos que se quede en un solo rastro, que lo analice a fondo.

  • El objetivo: Un minuto de olfateo profundo y quieto libera más dopamina y cansa más al perro que caminar una hora en estado de alerta.

Por qué es una cuestión de salud

El Dr. Norsworthy recalca que el estrés sistémico se alimenta de la falta de pausas biológicas. Al fomentar un olfateo pausado, activamos el nervio vago y el sistema parasimpático, permitiendo que el organismo del perro se repare y descienda la inflamación causada por el estrés. Mi labor como tu adiestrador es enseñarte que el éxito del paseo se mide por la calma del perro al volver a casa, no por el cansancio físico.

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