Ir al contenido principal

¿Es verdad que el perro huele el miedo?

Seguro que has escuchado alguna vez decir que el perro es capas de oler el miedo, esta es una creencia popular y aunque no existen pruebas concluyentes de que el perro tenga esa capacidad, si es cierto que las emociones del humano influyen en su comportamiento.


Según estudios realizados por científicos de la universidad Napoleón Federico II en Italia, los perros son capaces de recibir señales químicas de las emociones humanas a través de su olor.

Estos científicos realizaron un experimento en el cual recogían muestras del sudor de los voluntarios después de haber visto unos vídeos diseñados para provocar miedo, felicidad o una respuesta emocional neutra.


Cuando le presentaron estás muestras a los perros que hacían parte del experimento pudieron observar que los perros que fueron expuestos a los olores provenientes de los voluntarios que sintieron miedo se mostraban más estresados y presentaban una frecuencia cardíaca más alta que aquellos a los que se le presento una muestra de olor proveniente de los participantes que vieron videos felices o neutros.

Estos perros buscaban el apoyo de sus dueños y evitaban el contacto social con extraños, este experimento sugirió que la comunicación emocional que se observa entre especies es facilitada por las señales químicas que el cuerpo segrega.


Por otra parte, otro estudio realizado por científicos de la universidad de portsmouth (Inglaterra) indico que los perros reconocen las expresiones faciales, la entonación que utilizamos al hablar y a partir de ahí son capaces de reconocer las emociones humanas.

En conclusión podemos decir que aunque el perro no puede "oler el miedo" si es capas de detectar los cambios químicos que emite nuestro cuerpo a través del sudor, además es un experto en reconocer nuestro lenguaje corporal y las emociones que expresamos a través de nuestro tono de voz.





Entradas populares de este blog

La Jerarquía en la Sociedad de los Perros: Perspectivas y Tendencias

La jerarquía en la sociedad de los perros es un tema que ha generado diversas opiniones entre adiestradores y expertos en comportamiento canino. Desde una edad temprana, los perros muestran una estructura jerárquica dentro de su grupo social. Esta jerarquía se establece a través de interacciones sociales y comportamientos específicos, como posturas corporales, vocalizaciones y contacto visual. La jerarquía ayuda a mantener el orden y reducir los conflictos dentro de la manada. Tradicionalmente, la jerarquía en los perros se ha entendido de manera similar a la de los lobos, con un líder alfa que domina al resto de la manada. Adiestradores como César Millán han popularizado esta visión, enfatizando la necesidad de que el dueño asuma el rol de líder alfa para mantener el control y la disciplina. Este enfoque a menudo incluye el uso de técnicas de corrección y castigo para establecer la dominancia. En contraste, las tendencias modernas en adiestramiento canino se alejan de la idea de domin...

La verdad sobre César Millán: Entre el barro del campo y el purismo de escritorio

El fenómeno de la educación canina actual sufre de una profunda amnesia histórica y una peligrosa desconexión con la realidad del día a día en los hogares. En el centro de esta disputa se encuentra una figura que transformó por completo la relación entre los seres humanos y los perros: César Millán. Analizar su técnica, su proyecto, su misión, su historia y su aporte requiere despojarse de los fanatismos de internet y de la necesidad de aprobación de los algoritmos de las redes sociales, los cuales premian la polarización y el conflicto por encima del criterio técnico. Hoy en día, se ha instalado en el gremio una mala maña de crecer tratando de destruir a otros, una estrategia comercial alimentada por el ego del entrenador, donde resulta muy sencillo ser eruditos de escritorio y criticar desde la comodidad de una pantalla, pero cuya teoría a menudo se desmorona cuando se enfrenta al trabajo de campo y al trabajo real con perros y familias en problemas. El error técnico más grande que c...

Umbrales y Autocontrol: La calma del paseo empieza en la puerta de tu casa

Si tu perro sale a la calle como si lo estuviera persiguiendo un león, no puedes esperar que a los cinco minutos camine tranquilo a tu lado. El estado emocional con el que un perro cruza la puerta (el umbral) determina el éxito o el fracaso de todo el paseo. Si dejas que la excitación se dispare antes de salir, el cerebro del perro se inunda de adrenalina, bloqueando por completo su capacidad de escucharte. ¿Por qué los umbrales son tan importantes? Los límites físicos, como las puertas de la casa o los ascensores, funcionan como "disparadores" de ansiedad. Para un perro que no tiene estructura, la puerta abierta es el inicio de una carrera sin control. Etológicamente, lo que buscamos es activar el neocórtex (la parte del cerebro que piensa y toma decisiones) y apagar la amígdala (la parte que reacciona por puro impulso). Cuando logramos que el perro se detenga y te mire antes de cruzar, estamos cambiando su química: pasamos de un estado de alerta reactiva a un estado de coop...