Ir al contenido principal

Tipos de agresividad

La agresividad es una tendencia a responder de una forma violenta ante diferentes estímulos, está violencia puede manifestarse en un menor o mayor grado de intensidad que va desde expresiones corporales, gruñidos, ladridos o agresión física.


Los perros no nacen siendo agresivos, algunos perros tienen por naturaleza un umbral de tolerancia más bajo que le obliga la responder de forma agresiva ante un estímulo sutil, mientras que otros pueden estar delante un montón de estímulos amenazantes sin perder la calma.

La diferencia en este umbral depende en gran medida de factores ambientales y genéticos, la agresividad puede ser una condición compleja de tratar, por eso es tan importante conocer los tipos de agresividad para así llegar a la raíz del problema.


Agresión por dominio: se produce cuando un perro amenaza o ataca a otro individuo para corregir su comportamiento, el perro puede llegar a recurrir a este tipo de agresión para mantener el control sobre los miembros de su manada o grupo en el que se encuentre.

Agresión por miedo: se produce cuando el perro se siente amenazado, al descartar la opción de huir o de mostrarse sumiso, el perro procede a atacar la fuente de su miedo.


Agresión por maternidad: se produce cuando una perra es excesivamente agresiva hacia los individuos que considera una amenaza para sus cachorros.

Agresión por dolor: esta es una reacción que se produce cuando se toca, se mueve o se manipula a un perro adolorido.

Agresión por juego: se produce como una forma brusca de juego que aumenta en intensidad gracias al refuerzo positivo.


Agresión posesiva: se produce cuando un perro piensa que un individuo quiere quitarle algo que le pertenece, ej: comida, juguete, cama o una persona.

Agresión predatoria: implica un ataque repentino, una mordida fuerte y sacudida de la presa, está asociada con la depredación, el asecho y la captura de animales pequeños y está motivada por su instinto de caza.

Agresión protectora: se produce cuando el perro ataca para proteger a un miembro de su familia de una amenaza real o aparente.


Agresión redirigida: se produce cuando el perro no puede atacar el objetivo que quiere y redirige su agresión hacia otro objetivo.

Agresión territorial: se presenta cuando un perro ataca a un individuo ( que representa una amenaza real o aparente) para proteger un espacio.






Entradas populares de este blog

El paseo como sistema de consecuencias: Por qué la correa es tu mejor canal de comunicación

Caminar con un perro es, en esencia, una conversación constante a través de la correa. Muchos dueños y paseadores viven el paseo como una lucha de poder, pero la realidad es que el perro no aprende por quién tiene más fuerza, sino por lo que sucede inmediatamente después de sus actos. Para que un perro aprenda a ir tranquilo, hay que entender que los cuatro cuadrantes del condicionamiento operante no ocurren por separado; en la calle, todo se mezcla en un mismo segundo. Imagina que vas caminando y tu perro mete un jalón brusco. Si tú te plantas firme como un poste, ahí mismo le estás enviando un mensaje doble. Por un lado, el perro choca contra su propia fuerza y siente la presión de la correa; eso es Castigo Positivo (C+) , porque está apareciendo un estímulo incómodo. Pero, al mismo tiempo, el mundo se detiene. Ya no puede llegar a donde quería porque tú no avanzas, y eso es un Castigo Negativo (C-) . En un solo instante, el perro entiende que su decisión de jalar le trajo una molest...

El arte de la conversación silenciosa: Mi filosofía de paseo y educación

  Si alguna vez has sentido que el paseo con tu perro es una lucha de fuerzas, quiero decirte algo que cambiará tu perspectiva: el problema no es quién tiene más fuerza, sino quién está comunicando con mayor claridad. Mi recomendación para educar y pasear parte de una idea central: el paseo debe ser una conversación, no una imposición. Para que esta charla funcione, debemos entender que el movimiento físico influye directamente en la mente. Como propone la  neuroetología canina , la velocidad a la que se desplaza un perro modula su nivel de excitación. Un perro que camina al límite de sus fuerzas no está procesando el entorno, está simplemente reaccionando a él. Por eso, mi trabajo se basa en gestionar esas velocidades a través de pausas estratégicas. En mi metodología, la pieza clave es la  tensión pasiva . A diferencia del tirón de correa —que según expertos como  James O'Heare  solo aumenta la frustración y la reactividad—, la tensión pasiva consiste en que e...

Cómo trabajar con un perro ansioso que ha desarrollado ladridos excesivos

El ladrido es una de las formas más naturales de comunicación en los perros. Sin embargo, cuando se vuelve constante y está ligado a la ansiedad, deja de ser un simple comportamiento y se convierte en un problema que afecta tanto al animal como a su entorno. Muchos dueños creen que basta con sacar al perro a pasear para reducir la ansiedad, pero la realidad es que el paseo es solo una parte del proceso. El verdadero cambio ocurre cuando se combina el trabajo en casa con técnicas específicas durante la salida, siempre desde la calma y el refuerzo positivo. Entender la raíz del problema Un perro que ladra de manera excesiva no lo hace “porque sí”. Generalmente, detrás de ese comportamiento hay: - Ansiedad frente a estímulos externos: otros perros, personas, bicicletas o ruidos inesperados.   - Falta de vínculo sólido con el guía: el perro no confía plenamente en quien lo acompaña y busca controlar el entorno por sí mismo.   - Acumulación de energía: sin suficiente ejer...