Si tu perro sale a la calle como si lo estuviera persiguiendo un león, no puedes esperar que a los cinco minutos camine tranquilo a tu lado. El estado emocional con el que un perro cruza la puerta (el umbral) determina el éxito o el fracaso de todo el paseo. Si dejas que la excitación se dispare antes de salir, el cerebro del perro se inunda de adrenalina, bloqueando por completo su capacidad de escucharte.
¿Por qué los umbrales son tan importantes?
Los límites físicos, como las puertas de la casa o los ascensores, funcionan como "disparadores" de ansiedad. Para un perro que no tiene estructura, la puerta abierta es el inicio de una carrera sin control. Etológicamente, lo que buscamos es activar el neocórtex (la parte del cerebro que piensa y toma decisiones) y apagar la amígdala (la parte que reacciona por puro impulso).
Cuando logramos que el perro se detenga y te mire antes de cruzar, estamos cambiando su química: pasamos de un estado de alerta reactiva a un estado de cooperación. Esto es lo que llamamos desarrollar el "músculo" del autocontrol.
La Tarea: El Protocolo de Cruce Calmado
A partir de hoy, la puerta ya no es algo que el perro empuja para salir, sino un permiso que tú otorgas cuando él está tranquilo. No hace falta gritar ni molestarse, solo ser constante.
Lo que debes hacer: Ponle su correa y acércate a la puerta de salida. Antes de tocar la manilla, el perro debe estar calmado. Si empieza a saltar o a llorar, detente y espera a que tenga sus cuatro patas en el piso.
El ejercicio: Abre la puerta apenas un poquito. Si el perro intenta meter el hocico o empujar, cierra suavemente (sin golpearlo, solo bloqueando el espacio). Repite esto hasta que puedas abrir la puerta de par en par y el perro se quede quieto por voluntad propia.
La señal de salida: Tú sales primero, ocupando el espacio, y solo cuando tú estés afuera, le das la señal de "vamos". Aplica esto mismo en la puerta del edificio, en el ascensor y al bajarlo del carro.
El respaldo de la salud y la ciencia
Como bien indica el Dr. Norsworthy, los picos bruscos de excitación al salir de casa estresan el sistema cardiovascular y endocrino del perro. Un perro que "explota" al salir está predispuesto a sufrir taquicardias y problemas digestivos por ese estrés acumulado. Al entrenar el autocontrol en los umbrales, estamos protegiendo su salud integral. Como dice la Dra. Susan Little, la claridad en las reglas y un entorno estable reducen drásticamente los trastornos por ansiedad. Mi objetivo es que tu perro entienda que la calma es la única llave que abre todas las puertas.

